El regreso de Simple Plan
When I'm gone es el primer single del tercer
disco de Simple Plan, con título homónimo; un tema coproducido
por Timbaland y Nate "Danjahandz" Hills, que también ha
trabajado en temas como "The End" y "Generation".
Luego de un par de años de descanso y tras el éxito
de sus dos últimos álbumes de estudio, la banda canadiense
Simple Plan regresa con un trabajo discográfico
ambicioso en el que buscaron experimentar con sonidos
diferentes y productores musicales del momento, como Dave
Fortman (Evanescence, Mudvayne), Nate "Danja" Hills (Timbaland,
Justin Timberlake, Duran Duran, Nelly Furtado), y Max
Martin (James Blunt, Kelly Clarkson, Avril Lavigne).
Este álbum que lleva por nombre "Simple Plan" fue
descrito por la banda como punk clásico, rock, y sonidos
pop con una marca propia e inconfundible. Once canciones,
desde los loops adictivos de sintetizador del tema que
abre el álbum de "When I'm Gone", al movido ritmo
con sabor a R&B de "The End", hasta las bases hip-hop
de "Generation", pasando por la balada sin prejuicios
"I Can Wait Forever".
"Pienso que todos queríamos hacer algo más audaz que
ampliara las fronteras de quienes somos" afirma el líder
Pierre Bouvier. "Intentamos hacer un disco que dejara
huella".
El batería, Chuck Comeau, añade "Había una consciente
necesidad de desestabilizar lo establecido y tomar riesgos
y defenderlos. Hacer algo que nos permitiera ser nosotros
asumiendo nuevos retos".en la historia de la radio
y en Estados Unidos fue la más escuchada en la historia
del Top 40.
"Teníamos miedo" reconoce el guitarra Jeff Stinco,
"porque para comenzar no queríamos destrozar algo que
habíamos constatado que funcionaba bien y, sobre todo,
nos gustaba. Podríamos haber hecho un disco como el segundo
que hubiera sido bien recibido por nuestros fans incondicionales.
Pero el material nueva era un reto excitante y, si quieres
crecer debes dejarte llevar".
Bouvier está de acuerdo, sólo a veces, "No sabíamos
si íbamos por el buen camino haciendo algo diferente o
es que simplemente estábamos perdiendo el norte".
Pero añade que eso no era necesariamente malo. "Tener
miedo es bueno," explica el cantante. "Debíamos estar
algo nerviosos. Si no lo estás, quizás es que te sientes
demasiado seguro. Considero que si miras atrás, todos
los buenos trabajos provienen de la asunción de un cierto
riesgo".
Simple Plan comenzó a trabajar en el nuevo disco
en la primavera del 2006, poco después de terminar la
gira de Still Not Getting Any. La expectación creada
suponía un proceso creativo rápido en cuanto a la factura
y la grabación del nuevo material. Bouvier y Comeau
se sumergieron en la composición y cuando llegó el otoño,
la banda ya tenía una buena y extensa colección de canciones.
Pero algo no funcionaba.
"Todo el mundo decía,
'Sí, sí, esto es genial', pero nada parecía destacar por
su frescura" afirma Comeau. "Eso se podía digerir. Teníamos
canciones con garra, pero no eran lo que realmente nos
llevaría al destino que buscábamos".
Llegados a este punto, el grupo supo que debía replantearse
su perspectiva. La alta consideración que les merecía
el último trabajo de Justin Timberlake y de su
colega canadiense Nelly Furtado, llevó a la banda
a entrar en contacto con Danja, un joven productor
en alza que había florecido tras cobijarse bajo el manto
de Timbaland durante muchos años - y quien, coincidiendo
con el gusto del grupo, había escogido a Simple Plan
como uno de las bandas con las que quería trabajar, para
ampliar sus horizontes al espectro del rock. Así que en
abril de 2007, Bouvier y Comeau se encontraron
con él en Miami, un territorio extraño que comenzó a hacerles
sentirse sólo algo cómodos después de que consiguieran
terminar los dos primeros temas, entre los que se encontraba
"The End".
Bouvier recuerda que, tras la primera sesión, se
decían: "¡Esto sí tiene frescura! !Esto funciona! Esto
es lo que estábamos buscando". La excitación y el
entusiasmo que sintieron fueron tan intensos que dieron
a la banda nuevas alas.
"Teníamos la intuición de que debíamos integrar un
ritmo moderno, a la moda, con las letras y además, mantener
nuestra marca, unos coros fuertes, que se elevan…"
explica Comeau. "Ese era el tipo de mezcla que
teníamos en mente y cuando terminamos 'The End,' supimos
que eso funcionaba de verdad. Pienso que cambiar de punto
de vista nos dio mucha más confianza para seguir componiendo
y probando nuevas opciones incluso con los temas más tradicionales".
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